El universo es
la totalidad del
espacio y del tiempo,
de todas las formas de la materia, la energía,
el impulso, las leyes y constantes físicas que las gobiernan. Sin embargo, el
término también se utiliza en sentidos contextuales ligeramente diferentes y
alude a conceptos como cosmos, mundo o naturaleza.1
Su estudio, en las mayores escalas, es el objeto de la cosmología,
disciplina basada en la astronomía y
la física,
en la cual se describen todos los aspectos de este universo con sus fenómenos.
La ciencia modeliza
el universo como un sistema cerrado que contiene energía y materia adscritas al espacio-tiempo y que
se rige fundamentalmente por principios causales. Basándose en observaciones del universo observable, los físicos intentan
describir el continuo espacio-tiempo en
que nos encontramos, junto con toda la materia y energía existentes en él.
Los
experimentos sugieren que el universo se ha regido por las mismas leyes
físicas, constantes a lo largo de su extensión e historia. Es homogéneo e isotrópico.
La fuerza dominante en distancias cósmicas es la gravedad,
y la relatividad general es actualmente la
teoría más exacta para describirla. Las otras tres fuerzas fundamentales, y las partículas en
las que actúan, son descritas por el modelo estándar.
El
universo tiene por lo menos tres dimensiones de espacio y una de tiempo,
aunque experimentalmente no se pueden descartar dimensiones adicionales.
El espacio-tiempo parece estar conectado de
forma sencilla, y el espacio tiene una curvatura
media muy pequeña o incluso nula, de manera que la geometría euclidiana es, como norma
general, exacta en todo el universo.
La
teoría actualmente más aceptada sobre la formación del universo, fue teorizada
por el canónigo belga Lemaître, a partir de las ecuaciones de Albert
Einstein. Lemaitre concluyó (en oposición a lo que pensaba
Einstein), que el universo no era estacionario, que el universo tenía un
origen. Es el modelo del Big Bang, que describe la expansión del espacio-tiempo
a partir de una singularidad espaciotemporal. El universo
experimentó un rápido periodo de inflación cósmica que arrasó todas las
irregularidades iniciales. A partir de entonces el universo se expandió y se convirtió
en estable, más frío y menos denso. Las variaciones menores en la distribución
de la masa dieron como resultado la segregación fractal en
porciones, que se encuentran en el universo actual como cúmulos de galaxias.
Las
observaciones astronómicas indican que el universo tiene una edad de
13 730±120 millones de años (entre 13 610 y 13 850 millones de
años) y por lo menos 93 000 millones de años luz de
extensión.
Debido
a que, según la teoría de la relatividad especial,
la materia no
puede moverse a una velocidad superior a la velocidad de la luz, puede parecer paradójico
que dos objetos del universo puedan haberse
separado 93 000 millones de años luz en un tiempo de únicamente
13 000 millones de años; sin embargo, esta separación no entra en
conflicto con la teoría de la relatividad general, ya que esta solo afecta
al movimiento en el espacio, pero no al espacio mismo, que puede
extenderse a un ritmo superior, no limitado por la velocidad de la luz. Por lo
tanto, dos galaxias pueden
separarse una de la otra más rápidamente que la velocidad de la luz si es el
espacio entre ellas el que se dilata.
Observaciones
recientes han demostrado que esta expansión se está acelerando, y que la mayor
parte de la materia y la energíaen
el universo son las denominadas materia
oscura y energía
oscura, la materia ordinaria (barionica), solo representaría algo
más del 5 % del total.3
Las
mediciones sobre la distribución espacial y el desplazamiento hacia el rojo (redshift) de galaxias distantes, la radiación cósmica de fondo de
microondas, y los porcentajes relativos de los elementos químicos más ligeros, apoyan la
teoría de la expansión del espacio, y más en general, la teoría del Big Bang,
que propone que el universo en sí se creó en un momento específico en el
pasado.
En
cuanto a su destino final, las pruebas actuales parecen apoyar las teorías de
la expansión permanente del universo (Big Freezeo Big Rip,
Gran Desgarro), que nos indica que la expansión misma del espacio, provocará
que llegará un punto en que los átomos mismos se separarán en partículas
subatómicas. Otros futuros posibles que se barajaron, especulaban que la materia
oscura podría ejercer la fuerza de gravedad suficiente para
detener la expansión y hacer que toda la materia se comprima nuevamente; algo a
lo que los científicos denominan el Big Crunch o la Gran Implosión, pero
las últimas observaciones van en la dirección del gran desgarro.
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